El ritmo de vida acelerado que llevamos nos impide dedicar tiempo a cuidarnos como nos gustaría. Y esto hace que mantener un estilo de vida saludable sea siempre un objetivo difícil de alcanzar y al que siempre aspiramos. Para crear nuevos hábitos es necesario ponerse metas realistas y concretas; seguí todos estos consejos saludables y destiná parte de tu tiempo a una de las cosas más valiosas que tenemos: la salud.

1. Reducí tus niveles de estrés y de ansiedad

El bienestar mental y psicológico es uno de los grandes olvidados cuando hablamos de hábitos saludables. Sin embargo, como ya apunta la cita latina “Mens sana in corpore sano”, el equilibrio es importante tanto en el cuerpo como en la mente. El estrés es una forma natural que tiene el cuerpo de reaccionar ante situaciones puntuales. Especialmente aquellas situaciones que escapan a su control como una experiencia nueva, un desafío o un trauma. Sin embargo, si tu cuerpo se encuentra sometido a un estrés continúo durante un período prolongado de tiempo, esto puede ocasionarte problemas de salud a nivel físico y mental. Como por ejemplo, lo que clínicamente se conoce como estrés crónico.

Esto se puede evitar o controlar, ¿cómo? ocupando algo de tu tiempo y mente en hacer cosas que te ayuden a relajarte y a distraerte. Podés empezar a practicar yoga, pilates, meditación, mindfullnes o ejercicios de respiración. Este tipo de actividades son hábitos saludables que te ayudarán a focalizar tu ansiedad y estrés, haciéndote sentir mucho mejor. 

2. Moderá el consumo de café

Si sos amante del café, puede que esto sea un imposible, pero esta bebida al ser excitante, no es la más adecuada para consumir en exceso y mucho menos si tenemos ansiedad. Consumir más café de la cuenta, hará que estemos más nerviosos y activos de lo que deberíamos. Mejor elegí tomar mate, té o infusiones, que te aportarán la energía que necesitas sin el efecto tan potente del café. 

3. Seguí una dieta equilibrada, priorizando frutas y verduras

Una dieta saludable ayuda a protegernos de enfermedades. Existen multitud de consejos para comer de forma más saludable, y si bien lo más acertado es consultar con un nutricionista, aquí van algunas sugerencias de las más generales:

  • Evitá la ingesta de alimentos procesados con alto contenido calórico: La ingesta calórica debe estar equilibrada con el gasto calórico. En este sentido, las grasas no deberían superar el 30% de la ingesta calórica total, limitando siempre el consumo de grasas saturadas. Cociná y comé en casa.
  • Aumentá el consumo de frutas y verduras. Sin olvidar las legumbres, los frutos secos y los cereales, preferiblemente integrales. De este modo podremos garantizar un correcto aporte de fibra a nuestro organismo mejorando nuestro tránsito intestinal.
  • Controlá el tamaño de las porciones de los alimentos. Te recomendamos utilizar platos pequeños que te ayudarán a controlar mejor las raciones.
  • Controlá y reducí el consumo de sal y azúcar.
  • Reducí el consumo de alcohol. Es muy tentador: llegás a casa… abrís una cerveza o un vino. Un día bueno, dos también… pero ojo con convertirlo en rutina y, sobre todo, cuidado con hacerlo más de una vez al día. El consumo elevado de alcohol puede inhibir tu sistema inmunológico, alterar el sueño, descontrolar los niveles hormonales y aumentar las probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares.

3. Respetá el descanso

“Duerme bien, envejece de forma sana”. Una frase que muestra la relevancia del descanso para la salud física y mental. En adultos es recomendable dormir entre 7-8 horas. En niños y adolescentes, debido a la etapa de crecimiento en la que se encuentran, estas necesidades se incrementan. Mientras dormimos, nuestro sistema inmunológico produce una serie de células y anticuerpos encargados de combatir las múltiples infecciones que nos rodean. De manera que dormir y descansar bien es un hábito saludable necesario para tener buena salud.

También hay que tener en cuenta que estas necesidades dependen de cada persona. En todo caso, para mantener un sueño de calidad, no olvides seguir algunas pautas básicas como:

  • Establecer un horario regular para dormir.
  • Evitar el consumo de bebidas estimulantes y de tabaco antes de dormir.
  • Practicar ejercicio de forma regular, pero no antes de acostarse. Asimismo, no hacer un gran esfuerzo mental antes de acostarse.
  • Mantener una habitación bien ventilada y con escasa iluminación.
  • Evitar las comidas abundantes antes de dormir. Mejor optá por las cenas ligeras.

4. Practicá deporte

Hacer cualquier tipo de actividad física es otro de los hábitos saludables por excelencia que debes incluir en tu rutina. Entre otras cosas, porque uno de los muchos beneficios que aporta es la activación del sistema inmunológico.  La práctica regular de ejercicio ayuda a movilizar a las llamadas células T, un tipo de célula que protege al cuerpo de infecciones.

Mové el cuerpo, no sólo para perder peso y mejorar tu aspecto físico, mové el cuerpo también por tu salud. Tu organismo lo necesita para estar más fuerte y protegido.

Ahora bien, si no podés ir al gimnasio porque te cuesta desplazarte, no se adapta a tu rutina o simplemente no te gusta, existen alternativas que te pueden ayudar a mantenerte en forma y a disfrutar de todos los beneficios de la vida activa. Elegí videos y hacé alguna rutina desde tu casa.

5. ¿Fumás? ¡Dejálo!

Esto es imprescindible hacerlo si querés empezar de verdad, mantener un estilo de vida saludable y tener una salud de hierro. El tabaco contiene sustancias tóxicas que afectan muy seriamente a la actividad del sistema inmunológico de nuestro organismo. Lo que hace que se reduzca muchísimo la efectividad y función de tus defensas. Todo esto provoca que seas más vulnerable a padecer cualquier tipo de enfermedad.

6. Compartí tiempo de calidad con familiares y amigos

Los seres humanos somos “animales sociales”. Por naturaleza necesitamos interactuar con nuestros semejantes y tener relaciones verdaderas y cercanas. La soledad tiene efectos negativos tanto a nivel psíquico como físico, por eso, no descuides tus lazos afectivos y afianzálos todo lo que puedas. Reuniones, en casa o fuera, algún que otro viaje nunca están de más. En este caso, ¡sin moderación!

 

Los beneficios de llevar una vida saludable son realmente rápidos por lo que el bienestar general que se sentirá es notable en poco tiempo. ¡Nunca es tarde para empezar!

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