Te proponemos emprender un proyecto que aportará alegría y color a tu balcón, patio o al espacio que quieras destinar.

Cada vez es más común que las personas quieran consumir alimentos más naturales, es por ello que tener una huerta casera se ha convertido en una buena opción, no solo para comer alimentos naturales y propios, sino para compartir con toda la familia, crear una conexión con la naturaleza y por qué no, para tener un pasatiempo, entretenerse y divertirse.

Aunque es una tarea que requiere algunos conocimientos y cuidados, no se necesita ser un experto para hacerla.

El lugar

No hace falta gran espacio, puede ser en una terraza, un pedazo muy pequeño de tierra

Te contamos algunas consideraciones a tener en cuenta para elegirlo:

-Debe ser un lugar soleado, que cuente con luz natural el máximo de horas posibles al día (mínimo de 4 hs de sol). No hace falta que sea luz directa, pero sí que reciba la cantidad suficiente para alimentar las plantas que crezcan en él).

-En lo posible contar con una fuente de agua cercana. Aunque esto no es del todo imprescindible, te ahorrará tiempo y esfuerzos a la hora de regar.

-Es importante que el suelo cuente con un buen sistema de drenaje y que canalice el agua sobrante hacia un desagüe o salida de agua. 

¿Cómo hacerlo? ¿Por dónde empiezo?

En función del espacio del que dispongas, podés hacer distintos tipos de huerta:

-Directamente sobre la tierra, sin necesidad de recipientes.

-Horizontal: con macetas colocadas una al lado de otra, como si se tratara de plantas ornamentales o flores.

-Vertical: en distintos pisos. Esta modalidad, además de ahorrar espacio, te permitirá trabajar con mayor comodidad. Podés usar estructuras como celosías de madera, macetas o botellas colgadas, estanterías, etc.

Las macetas o recipientes a usar pueden ser reciclados, como botellas plásticas, cajones, canteros de maderas, bandejas, fuentes, etc. Si son de madera forralos con bolsas de plástico y recordá que deben tener un buen drenaje (agujeritos en la base para que escurra el agua excedente).

En cualquier balcón o terraza que tenga sol directo se puede armar la huerta. Lo importante es que el recipiente elegido como macetero tenga como mínimo 60 cm de profundidad. Así podés darle más espacio para crecer a las raíces y ayudás a conservar la humedad en la tierra.

La tierra del cultivo

La tierra de cultivo debe ser fértil, suelta, esponjosa, bien aireada y poseer buena capacidad de retención de agua y nutrientes.

Es recomendable remover y airear la tierra hasta 50 cm de profundidad, abonarla con compost casero o ecológicos cada 3 o 6 meses y no poner pesticidas ni fertilizantes químicos que la contaminen.

El compost o el humus de lombriz son el resultado de la descomposición aeróbica de la materia orgánica. Se pueden hacer fácilmente en casa y se aplican sobre la superficie del huerto. El agua de riego y de lluvia se encargará de que se vaya infiltrando en el sustrato y reponiendo sus nutrientes. 

En el mercado también podemos encontrar gran cantidad de abonos ecológicos en formato líquido. Estos en general son de absorción más rápida y se aplican diluidos en el agua de riego. 

Cultivos

Hay dos posibilidades con respecto a lo que se plantará: cultivar las especies a partir de plantines o inclinarse por las semillas.

Los más fáciles de producir y que duran todo el año son los aromáticos como el perejil, ciboulette, cilantro, orégano, albahaca y apio. Los 365 días se puede sembrar verdura de hoja como la lechuga, rúcula, acelga de varios colores o kale.

Las verduras de fruto son generalmente de primavera-verano. Es la época de los tomates, morrones, zapallos, calabaza, pepinos, frutillas, berenjenas y zucchinis. En otoño-invierno es el momento de las zanahorias, remolachas, habas y arvejas. Es importante sembrar estas últimas ya que sus raíces aportan nitrógeno a la tierra.

Un consejo de los expertos destaca la “asociación de cultivos”, es decir el sembrar juntas aquellas plantas que de alguna manera se benefician entre sí. Puede ser porque se complementan con sus nutrientes o porque algunas de ellas repelen insectos. ¿Algunos ejemplos? La remolacha y la zanahoria, la albahaca y el tomate, también la lechuga, la espinaca y la escarola.

Cuidados y cosecha

La huerta se debe revisar constantemente. Durante el invierno la huerta demanda poco tiempo de cuidado, sólo se requiere de riego una vez por semana. A medida que la temperatura va subiendo, el riego se hace más seguido hasta que llega el verano, momento en que se necesita regar todos los días por la mañana temprano o por la noche. Es importante una vez por semana sacar los yuyos de raíz y si te vas de viaje pensá en un sistema de riego artesanal, como con alguna botella de plástico por ejemplo.

En las huertas caseras, es recomendable realizar cosechas cada veinte o treinta días, y si es en verano preferentemente por la mañana temprano o tardecita. En cuanto a las verduras de hojas, tomar siempre las hojas más externas.

No dejar frutos maduros en la planta, cosecharlos; de lo contrario la planta puede morir.

Plagas

Existen cada vez más productos orgánicos para combatir plagas, sin la necesidad de usar venenos sobre los alimentos que luego vamos a comer. Para combatir a las hormigas se pueden poner puñados de arroz blanco cerca del camino que ellas siguen. Para combatir babosas, una trampa muy eficaz es poner recipientes pequeños con cerveza entre las plantas. Otro remedio casero que podés hacer es machacar cáscaras de huevo y colocarlas en la base de las plantas para repeler caracoles y orugas.

Es recomendable incorporar una variedad de plantas aromáticas para controlar plagas y enfermedades. Algunos ejemplos son orégano, tomillo, salvia, ciboulette, lavanda.

Un insecticida ecológico y recomendado para tratar cualquier problema relacionado con plagas es el jabón potásico, que no resulta tóxico para personas ni mascotas.

En cuanto a fungicida ecológico, la cola de caballo es muy famosa, una de las más utilizadas en la agricultura ecológica para tratar hongos en la huerta.

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